Una encuesta de la OCDE muestra que empleados y directivos aprecian la flexibilidad y el ahorro de tiempo en transporte, pero les preocupan los problemas de coordinación con los colegas.
Nuevos modelos, como una semana laboral de cuatro días o una jornada diaria de cinco horas, están ganando más y más terreno en la organización interna de las empresas.
El plan para reducir la proporción de empleados interinos en las administraciones públicas españolas es un parche, y difícilmente evitará que el problema vuelva a darse.
Las trabajadoras domésticas, que sufrieron mayores tasas de despidos durante la fase crítica de la pandemia, aún esperan que el gobierno español atienda sus demandas.
Las nuevas normas aprobadas en España pretenden favorecer el trabajo a distancia como una fórmula voluntaria tanto para el empleado como para la empresa, con condiciones fijadas de mutuo acuerdo.
El recurso masivo al teletrabajo ha permitido experimentar sus ventajas y sus inconvenientes, y plantearse si mantenerlo con la vuelta a la normalidad.