Trabajar desde casa, desde el campo, o desde otro país

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Duración lectura: 3m. 45s.
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Hasta que el coronavirus nos encerró a muchos unos cuantos meses, la modalidad del teletrabajo era vista con cierta suspicacia por los empleadores. Pero esa actitud está cambiando: en junio, más del 82% de los directivos de 127 empresas norteamericanas, encuestados por Gartner, dijeron que en adelante favorecerían esa modalidad: el 47%, que lo permitirían a tiempo completo, y el 42%, que serían más flexibles en cuanto a días y horarios.

Algunas de las grandes tecnológicas han dado ya el ejemplo: en julio, Alphabet informó que sus trabajadores no regresarían a la oficina hasta el verano de 2021. Facebook, que quiere pasar la mayor parte de su actividad al teletrabajo durante los próximos diez años, también dijo a los suyos que volvieran por las mismas fechas (muchos de sus empleados tienen ganas de quedarse en casa: según una consulta interna, el 40% de ellos estarían encantados de teletrabajar todo el tiempo).

Ahora bien, puestos a trabajar en un sitio distinto de la oficina y a cumplir los mismos objetivos de productividad que si estuvieran presentes, muchos han entendido innecesario seguir pagando los elevadísimos alquileres de las casas en la zona de la Bahía de San Francisco, donde se ubican varias tecnológicas, y han partido en busca de ciudades o áreas más económicas.

El sitio The Henchinger Report ha observado estos flujos poblacionales y ha calculado los incrementos poblacionales en los lugares de destino: de la primavera de 2019 a la del año actual, las ciudades californianas de Santa María y Santa Bárbara atrajeron fundamentalmente a personas procedentes de Los Ángeles, lo que ha hecho escalar la inmigración un 124%. Por su parte, Louisville (Kentucky) ha recibido fundamentalmente neoyorquinos y crecido un 113% en ese índice, mientras que Burlington, en Vermont, que se ha convertido en la “capital nacional del trabajo desde casa”, ha atraído mayormente a habitantes de Boston (Massachusetts), para una subida del 103%.

Lejos, sí; pero con conexión

Las migraciones y otros movimientos están dejando una huella en el sector de la compraventa y el alquiler de vivienda. The Wall Street Journal informa que, en EE.UU., la pandemia y el teletrabajo están detrás del notable interés por adquirir casas unifamiliares fuera de las grandes ciudades, en busca de más espacio.

Los precios de venta, pues, al alza. Y con ellos, también los alquileres en los sitios de destino. Pero estos han bajado allí de donde se han marchado teletrabajadores. En el área de la Bahía de San Francisco lo han hecho por primera vez en muchos años: los pisos de un dormitorio, por ejemplo, cayeron en julio un 11%, en comparación con julio de 2019. Algunos analistas aseguran que si llegara a irse un 5% de los que empleados residentes, habría una alteración masiva en el mercado.

Teletrabajadores que se van de las grandes ciudades en busca de casas más baratas acaban haciendo subir el precio de la vivienda en los lugares de destino

La tendencia no se da únicamente en Estados Unidos… En Francia, un estudio publicado en mayo por el portal inmobiliario SeLoger reveló que el 38% de quienes querían comprar casa se planteaban encontrarla lejos de las grandes ciudades, y con el requisito de una habitación extra para teletrabajar. También en Alemania ha crecido el interés por las casas rurales desde que comenzaron las restricciones de movilidad: a finales de noviembre, un 12% de los residentes en ciudades dijo a ImmoScout24 que ya no quería vivir en ellas y que preferían las zonas campestres.

Pero hay otra opción: irse a otros lugares del mundo. Es lo que hacen los “nómadas digitales”, a quienes les basta con tener un dispositivo con acceso a internet. Muchos se van a lugares de naturaleza exuberante o de gran relieve histórico y cultural, donde pueden teletrabajar y recibir el salario propio del sitio de origen.

Países como Georgia, República Checa, Alemania, Barbados, etc., favorecen esta modalidad. En agosto, Estonia anunció la creación de un visado de nómada digital de hasta 12 meses, que puede obtener quien demuestre que trabaja para una empresa en el exterior o es freelancer, y que percibe al menos 3.504 euros mensuales. Más recientemente, Islandia informó sobre la creación de un permiso de un semestre de duración para teletrabajadores extranjeros.

Con que haya buena wifi allí, el interés está garantizado.