Frente a una cultura sin Dios, superficial y anodina, el cristianismo, explicado de forma atractiva y sencilla, constituye una alternativa razonable y esperanzadora.
En un conjunto de ensayos cortos, el escritor checo Milan Kundera hace una serie de revisiones admirativas de sus autores preferidos, pertenecientes a la gran tradición literaria europea.
Combinando elementos de Harry Potter y un romance humano-vampiro como en Crepúsculo, la autora fabrica unas novelas para adolescentes en las que no faltan dosis de acción.
La nueva novela de Dan Brown es un pataleo contra el misterio, una tergiversada versión moderna del “seréis como dioses”, que puede resultar entretenida, si no se la toma en serio.
Vigorosa denuncia del racismo mediante una historia de linchamiento que recuerda a Matar un ruiseñor; pero el énfasis en el mensaje le resta valor literario.
Belén Gopegui aborda cuestiones contemporáneas con las que pretende lanzar un dardo a las conciencias de los lectores actuales. La obsesión por transmitir un mensaje ideológico determinado vuelve a ahogar sus valores literarios.
En esta obra se aprecia el buen conocimiento de la ciudad del Tajo y de la cultura portuguesa del autor, quien busca el alma lusa también en los mitos, símbolos, misterios y leyendas.
Alexandre Dumas, conocido y leído hasta hoy mismo por Los tres mosqueteros y El conde de Montecristo, escribió también algunas novelas cortas tan jugosas, directas y amenas como Los hermanos corsos.
Amenísimo blog y diario cuya existencia el autor justifica, siempre con ironía y humor, en un “Aviso para navegantes” de la blogosfera y de los procelosos mares literarios.
Buena novela juvenil, construida con personajes reales casi todos. La narradora es Cornelia van Rijn, hija de Rembrandt, que se queda sola con un padre gruñón y convencido de que pinta por inspiración divina.
Duro testimonio de las depuraciones comunistas en Checoslovaquia, escrito por una activa militante del comunismo que fue detenida en 1952 acusada de alta traición y espionaje.