Los espectadores a los que costaba entrar en el exuberante mundo mitológico de Miyazaki encontrarán una de sus películas más accesibles, de una bella ingenuidad.
Fiel adaptación del cómic original de Alan Moore, esta aventura de superhéroes bien narrada, queda sin embargo lastrada por el mensaje gnóstico que insiste en transmitir.
Thomas McCarthy, actor reconvertido a director y guionista, logra una gran película con personajes llenos de humanidad y un argumento emocionante y creíble.