Confesiones de una compradora compulsiva

Guión: Tim Firth, Tracey Jackson, Kayla Alpert. Intérpretes: Isla Fisher, Hugh Dancy, Joan Cusack , John Goodman, Kristin Scott Thomas. 104 min. Jóvenes.

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Lo peor de estas Confesiones es su indudable parecido a una serie de títulos que están convirtiéndose en un género: las películas basadas en la llamada chick lit, literatura para chicas (que no es más que una puesta al día de la tradicional novela rosa). En este sentido, el film del realizador australiano P.J. Hogan (La boda de mi mejor amigo, Peter Pan) está muy lejos de la conseguidísima El diablo viste de Prada (a la que imita, en algunos momentos, sin reparos) pero también es muy superior a Sexo en Nueva York o 27 vestidos.

La cinta está basada en dos novelas ligeras de Sophie Kinsella que relatan la adicción por las compras de una periodista joven alocada y espontánea que termina trabajando para una seria revista económica llamada Ahorro Seguro.

El mayor logro de la película, y quizás también un importante escollo -según se mire-, es su absoluta falta de pretensiones y su decidida apuesta por la exageración y la caricatura. Si David Frankel convirtió El diablo viste de Prada en una comedia elaborada, verosímil en el fondo y sazonada con guiños de crítica social, Hogan construye directamente una comedia disparatada y excesiva. Es este tono, más cercano a la parodia que a la sátira matizada, el que evita que la cinta resulte ofensiva o excesivamente moralizante.

Otra cosa es que, si la película se ve con una mirada seria y analítica, la crítica al consumismo -que la hay, y contundente- puede resultar frívola e insustancial (esas terapias de compradores compulsivos) y la moraleja, reflejada especialmente en la actitud de los hilarantes padres de la protagonista, floja y poco convincente. Quizás es lo que ha pasado a un par de columnistas de USA Today que tacharon la película de irresponsable por mostrar el consumismo en tiempo de crisis. Sorprendente. Para quienes no escriban en el prestigioso diario norteamericano queda una cinta entretenida, de buen ritmo, mucha música, bien interpretada y con un mensaje positivo quizás más profundo de lo que parece a primera vista.