Algunos problemas de salud, como el sida, suscitan una atención notable, mientras que otros, causantes de una mortalidad igual o mayor, resultan descuidados. ¿Cómo se explica el alza y la baja de este interés?
Barack Obama quiere dar cobertura sanitaria universal en su país, que gasta más que ninguno en medicina pero tiene 46 millones de personas sin seguro. ¿Cómo lograrlo sin incurrir en unos costos insoportables o crear un gran sistema público a la europea?
La OMS y otras organizaciones recomiendan legalizar el aborto en los países donde no se ha hecho, alegando que así se evitarían miles de muertes de mujeres a causa de abortos clandestinos. Un análisis de Donna Harrison advierte que no hay datos para sostener esa afirmación.
Gran parte de la reducción se debe a medidas específicas a través de campañas de vacunación, mosquiteras contra la malaria y rehidratación oral contra la diarrea.
En acuerdos recientes con aseguradoras estadounidenses, los laboratorios farmacéuticos cobran más o menos por los medicamentos, según cuánto mejoren los pacientes.
Cada vez más norteamericanos viajan al extranjero para someterse a intervenciones quirúrgicas que resultan igual de eficaces, pero mucho más baratas, que en su propio país. Este fenómeno del “turismo médico” comienza a extenderse también en Europa, según un análisis de "The Economist".
Contra lo que sostienen algunas ONG de acción humanitaria, las patentes no son lo que impide que los pobres del mundo dispongan de los medicamentos que necesitan.
Para satisfacer las necesidades de medicamentos en los países pobres, se ha propuesto que estos los produzcan, aprovechando que sus costos con más bajos. Pero esta solución presenta dificultades y hasta ahora ha tenido poco éxito.
Daniel Halperin (Escuela de Salud Pública de Harvard) advierte que mientras la ayuda sanitaria a África se concentra en la lucha contra el sida, se están descuidando necesidades más básicas y más acuciantes para la mayoría de la población.
Un reciente programa llevado a cabo por la Organización Mundial de la Salud (OMS) y cuatro organizaciones más ha conseguido reducir drásticamente las muertes por sarampión en África.