Un éxito contra la malaria en Kenia

Share on twitter
Share on facebook
Share on linkedin
Share on email
Share on print
Share on twitter
Share on facebook
Share on linkedin
Share on whatsapp
Share on email
Duración lectura: 3m. 9s.

Nairobi. La malaria es una enfermedad endémica en muchas partes de África. Es la primera causa de muerte en niños menores de cinco años; y una de las tres primeras, junto con el sida y la tuberculosis, en el conjunto de la población. Ahora un reciente programa llevado a cabo conjuntamente por la Organización Mundial de la Salud (OMS) y el gobierno de Kenia ha conseguido reducir drásticamente el índice de casos mortales, gracias a la distribución gratuita de mosquiteras impregnadas con insecticida.

Las mosquiteras tratadas con insecticida de larga duración repelen, anulan o matan a los mosquitos portadores de la malaria. Esta es su ventaja frente a las mosquiteras convencionales, que deben ser tratadas con insecticida de forma regular. Teniendo en cuenta que cada mosquitera cuesta unos cinco dólares, los insecticidas de larga duración son un recurso efectivo y sencillo contra la malaria.

En 2001 el Ministerio de Sanidad intentó motivar a la gente para que adquiriera las mosquiteras, sobre todo a las madres embarazadas o con hijos pequeños, que son los más vulnerables. Pero solo la distribución gratuita ha conseguido ser efectiva.

Entre 2002 y 2006, gracias a una importante ayuda del Departamento británico de Desarrollo Internacional, la OMS ayudó al gobierno de Kenia a emprender un reparto masivo y gratuito de mosquiteras, y proporcionó la logística y la técnica necesarias para terminar el programa.

Se distribuyeron gratis 3,4 millones de mosquiteras para niños en 45 de los 70 distritos del país. Hay que tener en cuenta que, en algunos distritos -sobre todo en las zonas altas que rodean Nairobi o el Monte Kenia-, hay pocos casos de malaria; el problema está en los distritos pantanosos o cercanos a la costa.

La distribución gratuita de mosquiteras ha hecho caer en picado los casos de malaria. Entre 2004 y 2006 se ha multiplicado por diez el número de niños que duermen con mosquitera desde que se implantó el programa. Según datos del gobierno de Kenia, ha habido un 44% menos de muertes por malaria entre los niños que estaban protegidos por mosquiteras con insecticida frente a los que no lo estaban.

Estos logros pueden atribuirse a tres factores principales: un alto compromiso político por parte del gobierno; un fuerte apoyo tecnológico por parte de la OMS, y una financiación adecuada gracias a los donantes.

Ahora bien, logros como éste son solo una parte de la historia. Como todo lo que se da gratis, las mosquiteras no siempre son valoradas. Se han dado casos de mujeres que las utilizan como velos de novia, o que los destinan para usos domésticos. Muchas madres, poco familiarizadas con las mosquiteras, las encuentran demasiado sofocantes para dormir dentro de ellas con el niño. Por otra parte, las mosquiteras presuponen que existan camas y tejados decentes; algo que para muchos pobres es un lujo.

Los gobiernos de la época colonial mantuvieron la malaria bajo un control razonable gracias a los insecticidas como el DDT y a la limpieza de las zonas pantanosas. Aunque estas prácticas fueron muy útiles, luego dejaron de hacerse. En los últimos años, la negligencia y la corrupción han hecho que la malaria se reactive.

El programa de la OMS es una medida bien intencionada y, sin duda, salvará muchas vidas. Ahora bien, por sí misma no es suficiente. Los mosquitos no siempre esperan a que la gente esté en la cama para atacar. Aparecen tan pronto se pone el sol, es decir, hacia las seis y media o siete de la tarde en los países ecuatoriales. Por eso, hacen falta medidas radicales de larga duración, tal como el uso sistemático de DDT o de insecticidas similares.