Médicos sin fronteras… para trabajar en países desarrollados

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Duración lectura: 4m. 30s.

Ha llamado la atención que los ocho detenidos por los fallidos atentados de Londres y Glasgow pertenecieran al personal sanitario de origen inmigrante. Todos habían entrado legalmente en el Reino Unido con distintas proveniencias: Jordania, Arabia Saudí, India e Irak. La misma facilidad para trabajar en el país revela hasta qué punto el sistema sanitario británico depende de los médicos extranjeros. Pero, al margen de este puñado de médicos terroristas, en los países desarrollados hay una inmigración creciente de personal médico del Tercer Mundo que contribuye a mantener a flote los sistemas sanitarios.

Esto ha provocado el temor a que los países en desarrollo pierdan a sus mejores talentos en este sector. ¿Norteamérica y Europa están dejando sin médicos y enfermeras a África y Asia? El último informe de la OCDE sobre Perspectivas de las Migraciones Internacionales, edición 2007, dedica una atención especial a este problema.

Los datos (un tanto antiguos, pues son de 2000) dicen que la proporción de inmigrantes de las profesiones sanitarias no era entonces mayor que la de otros trabajadores altamente cualificados. En torno al año 2000, el 11% de las enfermeras y el 18% de los médicos empleados en países de la OCDE eran nacidos en el extranjero.

Pero hay variaciones notables entre países. Por ejemplo, la proporción de médicos nacidos en el extranjero no supera el 5% en Japón y en Finlandia, mientras que alcanza más del 30% en Irlanda, Reino Unido, Canadá, Australia y Nueva Zelanda. En el Reino Unido, según datos más recientes publicados en estos días, los médicos extranjeros son 128.000, el 46% del total. Unos 27.000 proceden de la India, 2.000 de Irak y cerca de 200 de Jordania.

En el caso de las enfermeras, el porcentaje de extranjeras es superior al 20% en Australia, en Suiza y en Nueva Zelanda. La historia de las migraciones propias de cada país, así como las peculiaridades culturales y lingüísticas, influyen en estas diferencias. Cuando el país de origen y el de acogida son de la misma lengua, la emigración es más fácil. EE.UU. es el único país que tiene un saldo migratorio positivo con todos los otros países.

En términos absolutos, algunos países, como China, India y Filipinas, proporcionan una buena parte de los profesionales sanitarios que van a países de la OCDE. Las enfermeras nacidas en Filipinas (110.000) y los médicos nacidos en la India (56.000) forman los principales grupos de personal sanitario inmigrante en países de la OCDE.

Los países afectados por el éxodo

Pero la repercusión sobre los sistemas sanitarios nacionales es muy variada. La proporción de médicos y personal de enfermería expatriados respecto al total nacional es baja en la India (2,6% y 8%, respectivamente) y en China (0,9% y 1%). En cambio, en Filipinas la tasa de expatriación es alta: 46,5% en el caso de las enfermeras y 26,4% para los médicos.

Los países más afectados por el éxodo del personal sanitario son algunos del Caribe y de África (países francófonos y lusófonos, Sierra Leona, Tanzania, Liberia, y algo menos Malaui), con tasas que superan el 40%.

De todos modos, la emigración no es siempre del Sur al Norte. También hay importantes migraciones de personal sanitario desde África y Asia hacia Oriente Medio y Sudáfrica. Asimismo, hay que tener en cuenta las migraciones entre países de la OCDE: por ejemplo, de Alemania y del Reino Unido salen importantes contingentes de enfermeras y médicos, en números absolutos.

Sin duda, en los países en desarrollo hay una carencia de personal sanitario. Pero el personal emigrado no representa más que una parte reducida de las necesidades de este sector (según la Organización Mundial de la Salud, en África sería un 12%). Es decir, más que impedir la emigración, hay que esforzarse en formar más médicos y enfermeras.

Pero los países en desarrollo se quejan de que ellos financian la formación del personal sanitario, y luego son los países ricos los que contratan a ese personal ya formado. Por eso piden una compensación y una ayuda para retener a su personal.

En 53 países angloparlantes de la Commonwealth se aplica desde 2003 un código ético en la contratación de personal sanitario para respetar los cauces legales y ayudar a los países afectados por la “fuga de médicos”. También la OMS lanzó una iniciativa para la formación de personal sanitario en África (cfr. Aceprensa 33/07).

La ampliación de la Unión Europea ha influido también en la emigración del personal sanitario de países de Europa Central y del Este hacia el Oeste. En Estonia, en abril de 2006, el 4,4% del personal sanitario había pedido un certificado para poder abandonar el país. En Polonia, desde mayo de 2004 a junio de 2006, se habían dado más de 5.000 certificados a médicos que deseaban partir (es decir, el 4,3% del total de médicos en activo) y 2.800 a enfermeros (1,2%). En algunas especialidades (anestesia, radiología, urgencias) se ha empezado a notar la penuria. A finales de mayo hubo una huelga en hospitales polacos para reivindicar aumento de sueldos y frenar la emigración del personal sanitario.