Uganda es un caso raro de éxito en la lucha contra el sida en África. La tasa de infección por el VIH de las personas de 15 a 49 años ha pasado del 30% a principios de los años noventa al 5% el pasado año. En comparación, en Sudáfrica, un país más avanzado, están infectadas el 21,5%. Hay motivos, pues, para mirar a Uganda un país de 27 millones de habitantes, el 43% católicos y tratar de copiar esa estrategia que tanto éxito ha tenido. Pues no. A juzgar por la prensa internacional, la situación de Uganda "preocupa". Hasta ha merecido un editorial del "New York Times" (5-09-2005). No, no es que haya aumentado la tasa de infección. Lo que preocupa es que se utilizan menos condones y se acusa al gobierno ugandés de no promoverlos.
El empresario cingalés Merril J. Fernando es dueño de Dilmah, segunda comercializadora del té más fino del mundo. A finales de 2004 fue premiado por "The Medinge Group with a Conscience", entidad internacional que recompensa a aquellas empresas que destacan por su adhesión a valores éticos en sus relaciones internas y con la sociedad. En una entrevista para "Hacer Familia" (Santiago de Chile, julio 2005), Merril presenta la filosofía empresarial en la que se basa su negocio.
Los movimientos pro vida suelen ser invisibles para buena parte de la prensa europea. Por eso resulta significativo que el "International Herald Tribune" (27 julio 2005) abra su primera página con este titular a cinco columnas: "En Europa, los adversarios del aborto ganan apoyo y financiación".