El gobernador de California vetará el matrimonio homosexual

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(Actualizado el 30-09-2005)

Con la votación final en la Asamblea (cámara baja) el 6 de septiembre, el Parlamento de California ha autorizado que se casen las parejas homosexuales. Es la primera vez que en Estados Unidos se aprueba el matrimonio entre personas del mismo sexo por decisión de los legisladores, no por orden judicial. Pero eso no significa que el proyecto responda a la voluntad popular.

Cuando los votantes californianos se pronunciaron expresamente sobre la cuestión, dijeron no a las bodas homosexuales por amplia mayoría (61%). Fue hace cinco años, en el referéndum sobre la Proposición 22, que establece lo siguiente: “Solo el matrimonio entre un hombre y una mujer es válido o está reconocido en California” (ver Aceprensa 39/00).

De ahí que el gobernador, Arnold Schwarzenegger, haya anunciado que vetará la ley “por respeto a la voluntad popular”. Pues, explica en su declaración del 7 de septiembre, “no podemos tener un sistema en que el pueblo vote y el Parlamento frustre el voto del pueblo”. El gobernador alega también que los parlamentarios no deberían haber tomado la iniciativa porque el asunto está sub iudice. En efecto, la Proposición 22 y la ley estatal del matrimonio han sido recurridas, y se espera que el Tribunal Supremo del estado dicte sentencia el año próximo.

El proyecto no tiene la mayoría de dos tercios necesaria para sobrevivir al veto del gobernador. En las dos cámaras fue aprobada solo por la mitad más uno de los parlamentarios (21 en el Senado, 41 en la Asamblea), que es el mínimo exigido.

La reforma así aprobada consiste en eliminar las referencias a “hombre” y “mujer” en los artículos del Código de Familia californiano relativos al matrimonio, introducidas en 1977 precisamente para evitar que se pudiera considerar matrimonio a una unión homosexual. Sin embargo, deja expresamente en pie otro artículo que prohíbe al estado reconocer matrimonios homosexuales celebrados fuera de California. Además señala que ningún sacerdote o ministro de cualquier religión podrá ser obligado a celebrar una boda homosexual, derecho que en cambio no reconoce a los funcionarios civiles.

Pero como, si cumple lo anunciado, el gobernador pondrá el veto, Massachusetts seguirá siendo la única jurisdicción de Estados Unidos donde se pueden casar dos personas del mismo sexo, en virtud, como es sabido, de una sentencia del Tribunal Supremo estatal (ver Aceprensa 164/03). También hubo sentencias semejantes en Hawai y Vermont, pero en ambos estados el caso se resolvió creando una figura legal distinta para las uniones homosexuales, solución que han adoptado tres estados más.

El matrimonio para homosexuales sigue siendo una causa impopular en Estados Unidos. En todos los estados menos nueve la ley del matrimonio solo admite parejas de hombre y mujer. Según se ha visto, tales normas son vulnerables a la idea de igualdad que tienen muchos jueces. Por eso los votantes de 18 estados las han blindado con enmiendas constitucionales. En California hay ahora partidarios de esta opción, y ya se están recogiendo firmas para someterla a referéndum en 2006. Pero las previsiones no son tan claras como en el plebiscito de 2000: la última encuesta, del Public Policy Institute of California, registra un empate en el 46% entre partidarios y contrarios de legalizar el matrimonio homosexual.

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N. de la R.: El gobernador Schwarzenegger vetó finalmente el proyecto el 29 de septiembre.

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