La responsabilidad social del empresario

TÍTULO ORIGINALAn Age of New Possibilities

GÉNERO

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Galaxia Gutenberg / Círculo de Lectores. Barcelona (2005). 223 págs. 18,90 €. Traducción: Jorge Navarro Pérez.

Con el bagaje de más de cincuenta años de experiencia al frente del grupo editorial Bertelsmann, Reinhard Mohn reflexiona en este libro sobre la forma de aplicar en el sector público las ideas empresariales que han convertido a su grupo en un gigante mundial de la comunicación. Mohn, fundador del Círculo de Lectores, propone como modelo social la figura del empresario, preparado para afrontar los desafíos de un mercado flexible que exige grandes dosis de creatividad.

También muestra su preferencia por principios humanistas, basados en la motivación de los colaboradores, la capacidad de delegar y las virtualidades de los mecanismos de subsidiariedad. El criterio de la máxima rentabilidad económica como motor de la empresa pasa a segundo término. Su lema era y es “la propiedad obliga”.

En la primera parte, analiza las nuevas premisas y las nuevas metas en la manera de trabajar del empresario. Continúa con el examen de los objetivos del Estado y busca los aspectos comunes en la dirección en ambos sectores, el público y el privado. El libro muestra ejemplos prácticos del trabajo que la Fundación Bertelsmann ha desarrollado, durante los últimos veinticinco años, poniendo de relieve que también la gestión pública puede orientarse hacia el rendimiento y gestionar la competencia.

Mohn resume en seis tesis sus ideas principales: 1) nuestra sociedad necesita un orden de valores que garantice la capacidad comunitaria y la paz; 2) la renovación de la idea de democracia, con objeto de dar prioridad a la transparencia, a la justicia, a la humanidad y a la eficiencia, promete progresos que garantizan la continuidad social; 3) los sistemas de organización no pueden seguir buscando como objetivos únicos, la grandeza, la maximización de los beneficios o el poder; por el contrario, tienen que basarse en la búsqueda de valores éticos, en la capacidad comunitaria y en el progreso social; 4) la dirección de un nuevo orden social no puede confiar en estructuras jerárquicas, sino que tiene que fundarse en la delegación de la responsabilidad, de la transparencia y de la motivación; 5) una cultura basada en el humanismo posee capacidad de activar grandes fuerzas sociales mediante la motivación e identificación de las personas; 6) para garantizar el orden social que se propone, hay que evaluar constantemente las normas e ir adaptándolas al cambiante concepto que los seres humanos tienen de sí mismos.

Isabel López Triana

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