La venalidad instaurada en muchos regímenes africanos es una sangría para la población del continente, escribe Donato Ndongo-Bidyogo en Mundo Negro (Madrid, septiembre 2001).
Combatir el SIDA en África exige no sólo contar con más recursos sanitarios, sino cambiar en muchos hombres la tendencia a la promiscuidad sexual que pone en riesgo a sus mujeres. John Carlin refleja esta realidad dentro de un reportaje publicado en El País (Madrid, 30 enero 2000).