Solidaridad con África: “Harambee 2002”, todos a una

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Duración lectura: 2m. 23s.

Con motivo de la canonización de Josemaría Escrivá, el comité organizador ha promovido el “Proyecto Harambee 2002”, que consiste en la creación de un fondo económico de solidaridad destinado a financiar proyectos educativos en África subsahariana.

La propuesta concreta del Proyecto es recabar la aportación mínima de 5 euros por cada persona que asista a la canonización. Los fondos recogidos serán asignados a través de un concurso público, abierto a todas las entidades que promueven actividades educativas en África. Se privilegiarán los proyectos que se dirijan a mujeres y niños residentes en zonas rurales o suburbanas y pertenecientes a los estratos más vulnerables de la sociedad.

Entre los requisitos para participar en el concurso, que han sido publicados en Internet (www.escriva-canonization.org), figura que las entidades sin ánimo de lucro solicitantes deben tener sede en el país beneficiario y experiencia en el sector de la educación. Una comisión de expertos examinará las peticiones recibidas y asignará los fondos, dentro de un límite máximo de 40.000 euros por proyecto. La señora Mama Ngina Kenyatta, viuda de Jomo Kenyatta, es la presidenta del Comité de Honor de Harambee 2002.

En la lengua swahili, la palabra Harambee significa “todos a una”. Es el grito de los pescadores cuando lanzan las redes al agua; es el lema invocado cuando se hace necesario comenzar una tarea de utilidad colectiva como ayudar a una familia en apuros, construir un colegio o un edificio de culto. Cada uno ofrece lo que puede, donativos en dinero o en especie, pero “todos a una”: todos dan y todos reciben.

Para ejemplificar las características del proyecto, el comité organizador ha elegido un primer programa piloto promovido por el Kimlea Centre en Kenia, un centro de formación profesional que nació gracias al impulso del beato Josemaría y que lleva varias décadas trabajando en favor de la educación de la mujer africana. El fondo contribuirá concretamente a financiar el “Outreach Programme”, una serie de cursos de formación profesional para mujeres que trabajan en las plantaciones de té en el distrito de Kiambú, en Kenia. Se trata de una zona donde es alto el índice de abandono familiar por parte del varón: la falta de recursos económicos obligan a numerosas mujeres a trabajar como jornaleras; además, algunas tradiciones hacen que las hijas no reciban educación, con lo que se perpetúa el cículo vicioso. El “Outreach Programme” ofrece a esas mujeres adultas cursos de alfabetización, contabilidad y otros conocimientos básicos, que les permiten mantenerse con trabajos menos extenuantes y más rentables. De hecho, muchas de esas mujeres han creado sus negocios de costura, de venta de comidas o pequeños huertos, con muy buen resultado para sus familias y comunidades.