Nigeria: el nuevo gobierno da esperanzas a la población

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Duración lectura: 2m. 59s.

Lagos. Dos meses después de que el general Olusegun Obasanjo tomara posesión de su cargo como presidente de Nigeria -el segundo presidente elegido por sufragio popular en la historia del país-, el pueblo está lleno de esperanzas a la vista de los primeros pasos del nuevo gobierno. El ex general Obasanjo se ha propuesto como primer objetivo acabar con la corrupción que ha caracterizado al anterior régimen militar.

En sus últimos días en el cargo, antes de entregar el mando a Obasanjo, el anterior presidente, general Abubakar, adjudicó numerosos contratos públicos, realizó varios nombramientos y concedió más de doscientas condecoraciones. Los nigerianos interpretaron esta prisa como una maniobra de los gobernantes salientes para granjearse amistades que pudieran beneficiarles cuando abandonaran el poder.

Una de las primeras medidas del nuevo presidente Obasanjo fue dejar en suspenso todos los contratos y la mayoría de los nombramientos -salvo los de jueces- otorgados entre el 1 de enero y el 28 de mayo de 1999, la víspera del cambio de gobierno. A continuación, Obasanjo constituyó una comisión encargada de revisarlos, formada por intelectuales y otras personas de probada honradez. Para presidirla, Obasanjo eligió a Christopher Kodale, lo cual es un indicio de la sinceridad de intenciones del nuevo gobernante. Kodale, empresario con fama de intachable, es conocido por sus campañas en favor de la honestidad en la Administración pública y es miembro de Transparency International y cofundador del Integrity Club, grupo que promueve la rectitud en los negocios.

Obasanjo ha nombrado otra comisión para investigar los crímenes políticos cometidos bajo el régimen militar y nunca aclarados. De ella forma parte, entre otros, Fr. Matthew Kukah, secretario de la Conferencia Episcopal católica. Dos comisiones más estudiarán la situación en las regiones petrolíferas del país, olvidadas por los anteriores gobiernos. Se trata de un asunto antiguo y espinoso. Los habitantes de esas zonas se quejan de que los recursos de sus tierras son explotados por compañías internacionales, sin que ellos hayan recibido beneficios.

¿Hasta dónde podrán llegar esas comisiones? ¿Está Obasanjo realmente decidido a enmendar los males del pasado, aun si eso supone molestar a quienes lo apoyan? Todo el mundo sabe que uno de los que financiaron la campaña presidencial de Obasanjo es el general Ibrahim Babangida -el predecesor de Abacha-, que en 1985 dio un golpe de Estado. Es notorio que Babangida amasó una inmensa fortuna a costa del tesoro público. Por tanto, la investigación de los abusos del régimen militar no podrá ser completa si no incluye el mandato de Babangida. ¿Está dispuesto Obasanjo a morder la mano que lo ha alimentado?

Comisiones aparte, casi la única medida enérgica que Obasanjo ha tomado hasta ahora es separar del ejército a todos los militares -más de ciento- que han ocupado cargos políticos. La idea es hacer que el ejército sea lo más profesional posible y prescindir de los oficiales que podrían estar tentados de dar golpes de Estado.

Los hechos del nuevo gobierno civil aún son cortos, pero la gente saborea ya la democracia. En el Parlamento hay, a veces, altercados, pero se resuelven con rapidez. Nadie quiere dar a los militares excusas para que vuelvan a tomar el poder. Los políticos parecen decir al pueblo: dadnos una oportunidad de equivocarnos y aprender. Los nigerianos están mostrando paciencia con ellos: saben que todavía es demasiado pronto para retirarles la confianza.

Eugene Agboifo Ohu