Un informe sobre el terrorismo en 2015 muestra un descenso de las muertes respecto al año anterior. Sin embargo, más países han registrado ataques con numerosas víctimas.
Por primera vez, la Corte Penal Internacional juzga a un individuo por destruir patrimonio cultural. La vigente ley internacional en la materia no responde a los desafíos que plantean los nuevos conflictos.
Entre los terroristas incitados por el Estado Islámico a matar en Occidente hay individuos inadaptados, con trastornos psíquicos o con problemas de identidad sexual.
Los perfiles de los terroristas que responden a la incitación del Estado Islámico indica que tienen una frustración de base, y la religión es un añadido final.
El Estado Islámico atrae partidarios con una retórica grandilocuente y rebosante de simbolismos, mientras Occidente no tiene otra propia para contrarrestar la propaganda yihadista.
El rastro de los ataques islamistas de los últimos 20 años en Europa suele conducir a Bélgica, hace notar José María Gil Garre, experto en temas de yihadismo.
La debilidad ideológica de Occidente, incapaz de ofrecer a los musulmanes que rechazan la violencia unos ideales compatibles con sus creencias religiosas, es el punto débil en la lucha contra el yihadismo.
Distintos expertos defienden que el terrorismo yihadista refleja convulsiones en el interior del islam y que la solución ha de venir de los propios musulmanes.
El discurso de Hollande al Parlamento francés tras los asesinatos terroristas en París se parece mucho al de Bush tras los atentados a las Torres Gemelas.
Con la aparición del Estado Islámico y su dominio de parte de Irak y Siria, el extremismo adopta un proyecto geopolítico más amplio en el escenario de Oriente Medio. Sin embargo, gracias al acuerdo nuclear con Irán, Occidente puede encontrar un aliado estratégico en la región.