El Estado Islámico, cada vez menos “Estado”

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Las muy publicitadas operaciones de propaganda del Estado Islámico (EI), que le ayudaron a reclutar a más de 30.000 combatientes extranjeros que se le unieron en Siria e Iraq, han ido disminuyendo en frecuencia, a medida que la presión militar de la coalición internacional ha hecho mella en el grupo terrorista.

The New York Times se hace eco de un estudio de la Academia Militar de West Point, que ha apreciado un cambio en las publicaciones del EI: de las difundidas imágenes de burócratas  competentes, negocios florecientes y ciudadanos felices bajo la égida del califato, los terroristas han pasado a los reportes militares cada vez más frecuentes.

“No es solo un descenso numérico [de las imágenes sobre la “normalidad” de la vida bajo el EI]. El califato fue su gran punto de venta. Ahora tienen una incapacidad para decir: ‘Estamos haciendo las cosas que nos convierten en un Estado’”, explica el autor del reporte, Daniel Milton, del Combating Terrorism Center.

En agosto de 2015, en el pico de su producción mediática, el EI publicó más de 700 artículos sobre la cotidianidad en el califato. Según el estudio, el número de estos había descendido a 200 un año más tarde, además de que sus reportes militares se duplicaron en ese período y pasaron a ser el 70% de la producción.

Al comienzo de 2014, la propaganda del EI era efectiva no solo por su sofisticada factura, sino por su mensaje de victoria inevitable, lo cual animaba a musulmanes de todo el mundo a unirse a la construcción de su “Estado”. Sin embargo, la campaña militar aliada ha ido “encogiendo” el territorio del grupo yihadista y eliminado a varios de sus líderes, por lo que se le está comenzando a ver más como un ejército terrorista en declive que como un Estado religioso.

Según Milton, el descenso de la producción mediática del EI también tiene una causa en los esfuerzos de las redes sociales, principalmente de Twitter, de impedir el uso de sus plataformas por el EI.  Desde que aquella comenzó activamente a bloquear a los simpatizantes del grupo terrorista, los yihadistas se mudaron a Telegram y otros sitios. “La mayor atención que deben dedicar a esquivar las medidas que se toman contra él [el EI], muy probablemente hayan ralentizado su producción”, explica el experto.

En abril pasado, el Pentágono reportó que el número de quienes viajaban a Siria para combatir junto al EI había disminuido de los 2.000 a los 200 por mes. De igual modo, un informe posterior reveló que, de 33.000 combatientes extranjeros en el territorio bajo el poder de los yihadistas, en junio quedaban unos 20.000.

Los expertos advierten, no obstante, de que a pesar de la reducción de las cifras y del alcance territorial del EI, es muy probable que, una vez desaparecido su “califato”, continúe inspirando actos terroristas. 

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