Sánchez Arévalo se atasca en una película del género “reunión familiar por boda” que, en su afán de llamar la atención, pierde frescura, tono y equilibrio.
Isabelle planea casarse con un desconocido, divorciarse después y por fin celebrar la boda con su novio, para vencer la maldición de su familia, en que siempre fracasó el primer matrimonio. Comedia de planteamiento frívolo que al final no lo es tanto.
Tercera entrega de las conversaciones en torno al amor y la vida que mantienen una pareja, ahora en sus cuarenta y con heridas de fracasos sentimentales.
En la estela de “El árbol de la vida”, pero sin llegar tan alto, Malick presenta la grandeza del amor humano y su debilidad si le falta la referencia al amor divino.
Otra novela de la autora de “Crepúsculo” sirve más de lo mismo, pero esta vez con buenos actores y un director experto en el género de ciencia-ficción.
Esta agradable pero corrientita dramedia está bien para pasar el rato, pero no merece tantas candidaturas a los Oscar. Al final se llevó solo el de actriz principal, para Jennifer Lawrence.
El deterioro físico de una anciana a la que cuida su marido muestra la belleza del amor y la grandeza tierna de la vejez, pero Hanecke pone todo al servicio de una tesis nihilista que recusa la vida cuando aparece el sufrimiento.