En la estela de “El árbol de la vida”, pero sin llegar tan alto, Malick presenta la grandeza del amor humano y su debilidad si le falta la referencia al amor divino.
Otra novela de la autora de “Crepúsculo” sirve más de lo mismo, pero esta vez con buenos actores y un director experto en el género de ciencia-ficción.
Esta agradable pero corrientita dramedia está bien para pasar el rato, pero no merece tantas candidaturas a los Oscar. Al final se llevó solo el de actriz principal, para Jennifer Lawrence.
El deterioro físico de una anciana a la que cuida su marido muestra la belleza del amor y la grandeza tierna de la vejez, pero Hanecke pone todo al servicio de una tesis nihilista que recusa la vida cuando aparece el sufrimiento.
Película coral, con muchas tramas amorosas, pero con un tono menos cínico que otras veces, aunque tremendamente irónico, hedonista e incidentalmente soez.