Ocio

El ocio no debe verse, en ningún caso, como un medio para incrementar posteriormente la productividad del trabajador.
Una selección de películas, series, novelas, ensayos y videojuegos para afrontar los días de reclusión por la crisis del coronavirus.
La OMS incluirá en su catálogo de enfermedades el “trastorno por adicción a los videojuegos”. Para algunos expertos, sin embargo, es el síntoma de otros padecimientos, no una enfermedad “per se”.
Según un informe de la Fundación SM, la juventud española sale menos por la noche que hace veinte años, y los lugares preferidos también han cambiado.
El auge de los “e-sports” ofrece la oportunidad de ganar dinero en competiciones de videojuegos, y algunos jóvenes la aprovechan, pero en detrimento de sus estudios.
La Academia Americana de Pediatría ha actualizado sus recomendaciones con propuestas más acordes con las nuevas tendencias en el uso de medios digitales.
Con la salida al mercado del primer casco de simulación, nace un nuevo modo de entretenimiento, donde priman la inmersión sensorial y la libertad para cambiar el guion.
El tirón de este fenómeno de masas es una oportunidad para intentar comprender cómo son y qué mueve a los jóvenes de hoy.
La Academia Americana de Pediatría recomienda que los padres hagan un plan para ayudar a los hijos a ser selectivos en el uso de las pantallas.
El modelo de ocio gregario de las macrofiestas juveniles es cuestionado tras las muertes en el Madrid Arena.
Schnabel recuerda al ajetreado hombre de hoy que el arte del ocio es más una actitud mental que sabe ver la vida con sosiego y calma que un problema nacido de la mala gestión del tiempo.
De un tiempo a esta parte, los ayuntamientos de muchas ciudades españolas han puesto en marcha ofertas de ocio alternativo con tal de facilitar otras formas de diversión nocturna. Estas iniciativas pretenden ofertar actividades de choque contra los riesgos del ocio nocturno.
Asistir a un concierto de U2 o Stereo Suite; oír los mítines de Sarkozy o Royale; comprar en Berskha; escuchar jazz desde un pub de Nueva Orleans o pasearse por las mejores galerías y exposiciones…
Una fiesta no puede decretarse ni ser artificial, advierte Pieper: el motivo para celebrarla solo puede ser un don.
En Estados Unidos hay más de 400 parques de atracciones. En los últimos años se han centrado en ofrecer experiencias cada vez más excitantes. Con ello han perdido clientes entre niños, padres y abuelos. Ahora los parques han reforzado las diversiones para toda la familia, cuenta Daniel Wood en "The Christian Science Monitor" (3 julio 2006).
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