Uno de los empeños de las familias es lograr que el tiempo de ocio no cree problemas, sino que sea un factor de cohesión y de enriquecimiento. Ignasi de Bofarull, que se dedica a la docencia y a la orientación familiar, aborda este asunto en un libro recién publicado.
El auge de los llamados parques temáticos (266 millones de visitantes y una facturación de 7.500 millones de dólares en 1997 en todo el mundo) es un ejemplo de la buena salud de la economía de la diversión.