Intenso debate en Alemania sobre los días festivos

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Berlín. El ministro de Economía y Trabajo alemán, Wolfgang Clement, ha desatado un fuerte debate al afirmar que en el país hay demasiados días de fiesta y de vacaciones, y que ello resulta perjudicial para la economía. En una entrevista con el semanario Stern aseguró que el próximo año la economía alemana crecerá en medio punto más porque muchas fiestas caen en fin de semana. “Hemos llegado al límite en lo referente a tiempo de vacaciones, días festivos y jornada de trabajo. El que compara nuestro calendario de días festivos con otros países, puede morirse del susto”, afirmó el político socialdemócrata.

Las declaraciones del ministro, uno de los principales hombres de confianza del canciller Gerhard Schröder, han dividido al sector político y a la industria y provocado un fuerte rechazo por parte de Iglesias y sindicatos. Entre los primeros en mostrar su oposición a la propuesta de Clement se encontraban representantes de Los Verdes, socios minoritarios en el gobierno de Berlín. La diputada verde y presidenta de la comisión de Finanzas del Parlamento, Christine Scheel, afirmó que hay nueve días de fiesta por año para todo el país, pero que en algunos Länder hay hasta 14 y allí el desempleo “es más bajo que en ningún otro sitio”.

El poderoso sindicato metalúrgico IG Metall calificó la propuesta de “veneno para la situación económica”. “Si cada vez menos personas trabajan cada vez más tiempo, el aumento progresivo del desempleo está preprogramado”, dijo su presidente, Klaus Zwickel, quien consideró que un recorte en los días de descanso no servirá para crear nuevos puestos de trabajo. Según cifras oficiales de mayo, en Alemania hay 4,3 millones de parados, poco más del 10% de la población activa.

El presidente de la Conferencia Episcopal Alemana, el cardenal Karl Lehmann, dijo por su parte que sobre el número de fiestas eclesiásticas no puede decidir la coyuntura o la situación de las finanzas y consideró que incluso aquellas personas que no reconocen el valor religioso de las fiestas aprecian tener días de descanso.

Dentro de la Unión Europea, Alemania, con nueve días festivos nacionales, se encuentra en el centro de la tabla que, sin contar fiestas regionales y locales, oscila entre los 14 días de Finlandia y los siete de Holanda. El calendario festivo de España comprende 10 fiestas en 2003. En lo referente a días de vacaciones, según el año de contratación y el sector de actividad, los trabajadores alemanes suelen tener entre 30 y un máximo de 45.

Asociaciones de empresarios consideran que los festivos son nocivos para la economía y que quitan atractivo a Alemania como país de producción. Tras la propuesta de Clement, el presidente de la Confederación de la Industria Alemana (BDI), Michael Rogowski, se quejó del alto número de puentes cuando una fiesta cae en medio de semana, y consideró que debido a ello las empresas están paralizadas mucho tiempo, algo que aumenta los gastos. Por su parte, el titular de la patronal metalúrgica Gesamtmetall, Martin Kannegiesser, abogó incluso por no pagar los días de fiesta o descontarlos de las vacaciones.

El director del importante instituto de investigación económica DIW, Klaus Zimmermann, saludó la discusión, pero consideró también que un recorte de días de fiesta no serviría para crear puestos de trabajo. Los expertos economistas han rechazado además la estimación realizada por el ministro socialdemócrata de que la economía podría crecer en medio punto en 2004 porque muchas fiestas caen en fin de semana. Según el DIW, dicha estimación se asemeja a “la cuenta de la vieja”. Mientras, el Bundesbank (banco central) asegura que es imposible emitir estimaciones al respecto.

Al mismo tiempo, tampoco todos los sectores de producción parecen estar de acuerdo con el recorte de días festivos. Representantes de la industria hotelera y de restaurantes consideraron que una medida así “haría mucho daño” y empeoraría aún más la situación.

Al margen de la actual discusión, en Alemania se viene debatiendo desde hace mucho tiempo sobre la modificación de los horarios comerciales, que en el país están sometidos a estrictas leyes. Gracias a una decisión parlamentaria, desde el 1 de junio los comercios de todo el país pueden abrir los sábados hasta las 20 horas, cuatro horas más tarde del límite permitido hasta el momento. La medida no ha gustado mucho a los sindicatos, pero de ella el gobierno espera un nuevo impulso para la economía. Amplios sectores de la oposición democristiana y el Partido Liberal (FDP) exigen que se elimine completamente la ley que impide la libertad de horarios comerciales.

Vicente Poveda

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