Personalidad y diversión juvenil

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Duración lectura: 2m. 10s.

La desgracia del Madrid Arena, donde han fallecido cuatro chicas y una más se encuentra en estado grave, ha disparado conjeturas acerca de las responsabilidades civiles ante esta tragedia. Algunas opiniones, como la de Salvador Sostres en el diario El Mundo (2-11-2012) prefieren centrarse en fomentar la educación y la responsabilidad personal de padres e hijos.

“Hay que educar a nuestros hijos en el rechazo del gregarismo, en el disgusto por las multitudes, en una personalidad más férrea y definida y afirmada en valores que merezcan la pena, sólidos y profundos. Hay que educar a nuestros hijos en un tipo de ocio más edificante y elaborado, y desprestigiar ya desde las primeras conversaciones familiares al tipo de gente que se divierte de modos tan absurdos y negacionistas de cualquier funcionamiento intelectual”. Esta desgracia “no es la primera de estas características ni desde luego la última que vamos a tener que lamentar mientras se insista en la organización de esta clase de fiestas tan ordinarias y soeces…Ayer conocimos la tragedia de las pobres chicas, pero nos quedamos sin saber la cantidad de sustancias prohibidas que se consumieron en aquel recinto y cómo quedaron los cuerpos y las almas de los que allí estuvieron y todavía están vivos.”

“Tal vez no podamos prohibir amontonamientos como el del Madrid Arena, pero sí podemos protegernos de sus catastróficas y previsibles consecuencias no yendo. Dios nos hizo libres y la libertad es siempre una decisión personal, una responsabilidad, y respondemos de ella con nuestra vida…Es nuestro deber decidir cómo formamos a nuestros hijos y dotarles de la arquitectura moral adecuada para que puedan resolver con honor los retos que se planteen. Y aunque luego ejercerán su libertad a su manera, podemos educarles en la observación de unos determinados preceptos, en el respeto a la vida y en el prestigio de la excelencia”.

El autor concluye con una interpelación personal al lector donde hace recaer parte de la responsabilidad de lo ocurrido en “tu libertad, tu decisión, tu modelo de ocio; y no lo digo para ensañarme con las víctimas ni querría por nada del mundo ser desconsiderado con sus familias. Lo digo porque el próximo padre eres tú y el próximo hijo, tu hijo, y en tus manos está educarle acertadamente; y también lo digo por ti, chica o chico, que tienes casi toda la vida por delante y muchísimas decisiones –siempre cruciales- que tomar… Esta noche, a ver adónde vas”.