Los miembros de la generación Z, incluidos los varones, son más propensos a identificarse como feministas, pero también más dados a defender determinados roles tradicionales.
En una época marcada por el cansancio emocional, la presión por sentirse bien y el récord en consumo de ansiolíticos, es preciso transmitir a los jóvenes que la frustración es parte del proceso de crecer.
En plataformas como TikTok o Instagram, muchos jóvenes reciben incentivos para colgar o consumir contenidos subidos de tono, lo que acaba normalizando la autoexplotación sexual.
Tras Australia, Pedro Sánchez también anuncia un veto a estas plataformas para menores de dieciséis años. Te ofrecemos una selección de artículos para entender mejor el contexto.
Entre las causas de que muchos jóvenes renuncien a buscar el amor, las hay económicas e ideológicas, pero destacan algunas culturales: la banalización de las relaciones y la aversión al riesgo.
El evento, que congregó a 6.000 jóvenes en Madrid, pretendió ofrecer una alternativa a la polarización y al nihilismo líquido propios de la posmodernidad.
El aumento en el consumo de este tipo de sustancias está muy ligado al empeoramiento de la salud mental juvenil y a la frivolidad frecuente en las redes sociales.
Dos iniciativas ideadas por jóvenes y para jóvenes han unido sus fuerzas en un programa de formación cultural y en virtudes que se presenta como el “anti-MBA”.
Un informe reciente confirma algunas de las tendencias más comentadas, como el empeoramiento en la sociabilidad de hombres y jóvenes, pero aporta otras precisiones interesantes.
El lanzamiento de “Lux” (Rosalía) y el estreno de “Los domingos” (Alauda Ruiz de Azúa) han alimentado una interesante conversación pública sobre el renacer religioso entre los jóvenes.
En su primera “prueba de fuego”, el Papa se ha ganado la confianza de los jóvenes con un mensaje profundo, optimista y cuajado de referencias a los anteriores pontífices.
Algunos analistas atribuyen este fenómeno –especialmente acusado entre los hombres– a una reacción “antimoderna”, pero la realidad es más compleja… y positiva.
Según una encuesta francesa, los jóvenes valoran el trabajo, y les importa sobre todo la remuneración, porque quieren independencia económica y vivir en casa propia.
No se debe convertir un producto pensado para triunfar en Netflix en una herramienta educativa o sociológica. La realidad suele ser más compleja. En este caso, mucho más.
Los delitos de sangre cometidos por menores generan un impacto social muy negativo, una sensación de alarma y la convicción (errónea) de que los infractores son irredimibles.