Cuando le diagnosticaron una enfermedad incurable, tuvo la idea de hacer un documental para mostrar cómo se puede vivir estando abocado a una muerte cercana. Su testimonio, lleno de naturalidad, ha sido corroborado por este final.
Chantal Sébire, que pidió públicamente la eutanasia y, al serle denegada, se suicidó, al parecer, el pasado 19 de marzo, sufría a causa de tremendos tumores en el rostro. Lo que el público no sabía es que su mal podía haber tenido tratamiento, pero ella lo había rehusado.
Ante el caso de dos jóvenes italianas a las que se negó la píldora del día siguiente, Francesco D’Agostino precisa que el médico no es un mero ejecutor de deseos, sino que tiene libertad científica -antes que de conciencia- para decidir si una prescripción está justificada.
Para satisfacer las necesidades de medicamentos en los países pobres, se ha propuesto que estos los produzcan, aprovechando que sus costos con más bajos. Pero esta solución presenta dificultades y hasta ahora ha tenido poco éxito.
Sigue en Francia el debate sobre la eutanasia, a raíz del caso de Chantal Sébire, que apareció muerta por causas no naturales tras pedir que se le provocara la muerte.
El partido ofreció la posibilidad de abstenerse a quienes se oponían por motivos éticos a la reforma de la ley, pero ellos reclamaban libertad de voto.