El Congreso de EE.UU. renueva la financiación del plan contra el sida en África

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Duración lectura: 1m. 19s.

Uno de los puntos fuertes del reciente viaje del presidente George Bush a África fue la renovación de la ayuda norteamericana para la lucha contra el sida. Junto a las dotaciones destinadas a la provisión de tratamiento antirretroviral a infectados por el VIH, el presidente subrayó la eficacia que estaba teniendo la estrategia “ABC” (siglas en inglés de abstinencia, ser fiel y condón).

Coincidiendo con la estancia en África del presidente, se votaba en el Congreso de Estados Unidos la propuesta de renovar el plan de ayuda (PEPFAR), que desde 2003 ha permitido que el número de personas tratadas contra el virus del sida en los países subsaharianos haya pasado de 50.000 a 1,4 millones. El debate se centraba en las posturas encontradas de quienes defienden la eficacia de promover la abstinencia hasta el matrimonio y la fidelidad después, y los que, por el contrario, ven accesorio el apoyo económico a estas políticas. Finalmente, tras una transacción entre republicanos y demócratas, el Congreso aprobó seguir financiando la lucha contra la pandemia mediante este programa con una dotación de 50.000 millones de dólares para los próximos cinco años.

La novedad reside en que no se determinan las cantidades que deben destinarse a las políticas en pro de la abstinencia y la fidelidad: simplemente se fijan unos porcentajes a los países receptores, por debajo de los cuales deben informar. El cambio podría perjudicar el enfoque ABC, por la tendencia de algunos países a abandonarlo para centrarse únicamente en el uso de preservativos.