Gran Bretaña: libertad de voto a los diputados laboristas para la ley de embriones

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Duración lectura: 1m. 48s.

Los parlamentarios laboristas británicos que por motivos éticos se opongan a ciertas disposiciones incluidas en el proyecto de reforma de la ley de fecundación artificial y embriología, podrán votar en contra de ellas. El primer ministro y líder laborista, Gordon Brown, ha decidido dar libertad de voto en los tres puntos más controvertidos.

El proyecto ha sido motivo de polémica desde que se supo que tres ministros del gobierno, católicos, más otros altos cargos y parlamentarios laboristas no estaban dispuestos a apoyar el proyecto en los Comunes por sus objeciones a algunos artículos (cfr. Aceprensa, 11-03-2008). El partido les ofreció la posibilidad de abstenerse, pero ellos reclamaban libertad de voto. Hasta ahora, Brown no quiso concederla por tratarse de uno de los principales proyectos del gobierno, destacado en el discurso de la reina al principio del presente periodo de sesiones. Sin embargo, en este caso la libertad de voto no carecía de precedentes: en 1990, cuando se aprobó la primera versión de esta ley, que fue iniciativa de un gobierno conservador, este permitió a sus parlamentarios votar en conciencia. En el caso actual, los otros dos partidos, el conservador y el liberal-demócrata, dieron libertad de voto desde el principio.

Finalmente, los parlamentarios laboristas podrán votar en contra de las tres disposiciones recusadas por los disidentes:

– la autorización de crear embriones “híbridos” (con núcleo humano y citoplasma de célula animal) para investigar;

– la eliminación de un requisito para las clínicas de fecundación artificial: ahora, cuando una mujer sin pareja solicita sus servicios, antes de acceder tienen que plantear si no sería perjudicial para el niño estar privado de padre;

– la posibilidad de crear “bebés-medicamento”, seleccionados por su compatibilidad genética con un hermano aquejado de enfermedad congénita, al que servirían de donante de tejidos.

La polémica se avivó esta semana, porque varios obispos católicos criticaron el proyecto de ley en sus homilías de Pascua y se manifestaron a favor de que se diera libertad de voto a los diputados.