El empeño de Obama por garantizar la seguridad en la frontera y la disposición de los republicanos a regularizar a los sin papeles, buenas bazas para un acuerdo migratorio.
En la polémica sobre el seguro sanitario y la anticoncepción, Obama ofrece una nueva “solución de compromiso” pero solo a las instituciones religiosas.
La alianza entre sindicatos de profesores y autoridades de los distritos escolares ha dado lugar en la escuela americana a una resistencia frente a iniciativas exitosas que vienen de fuera del sistema.
Además de elegir a su presidente y a parte de los congresistas, los norteamericanos han votado en consultas estatales sobre cuestiones bioéticas, familiares, de salud, educación, impuestos o inmigración.
Los éxitos y los fracasos del FBI, y sus polémicas formas de actuación sirven para ofrecer también una interesante perspectiva sobre la historia contemporánea de EE.UU.
Un empresario logra la segunda medida cautelar contra la norma del Ministerio de Sanidad que obliga a incluir la contracepción, la píldora del día siguiente y la esterilización en el seguro sanitario de sus empleados.
El vicepresidente de EE.UU., Joe Biden, pretende pescar votos para Obama creando un enfrentamiento entre “católicos pro justicia social” y “católicos provida”.
Obama ha consolidado su estrategia de combinar el pragmatismo en la política exterior con una retórica idealista que hace hincapié en la defensa de la democracia y los derechos humanos.
Queda en pie la facultad dada a la policía de pedir la documentación a cualquiera, pero no otros artículos que sobrepasaban los límites de la ley federal.
43 instituciones católicas han presentado demandas ante tribunales federales contra la norma del Ministerio de Sanidad que impone la obligación de financiar anticonceptivos en el seguro sanitario.
A ojos de la mayoría, las diferencias económicas superan al conflicto entre inmigrantes y nativos y a la cuestión racial entre las fuentes de tensiones sociales.