La desigualdad social preocupa a los norteamericanos

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Ya sea a causa de la crisis económica o por influencia del movimiento Ocupa Wall Street, lo cierto es que, según una encuesta publicada por Pew Research Center, el 66% de los estadounidenses creen que existe conflicto entre ricos y pobres, y el 30% de quienes así piensan lo califican como “muy fuerte”. El 23%, aun viendo conflicto, no considera que sea especialmente significativo, y sólo el 7% piensa que la sociedad norteamericana no está afectada por este problema.

Así pues, la mayor parte de la población de EE.UU. piensa que la desigualdad económica constituye la primera fuente de tensión social, superando en importancia, por primera vez en los últimos años, a los conflictos entre inmigrantes y nativos –la segunda fuente de tensión social, según el 62% de los encuestados–, al enfrentamiento racial o a las diferencias intergeneracionales.

Según el estudio, la atención dispensada por los medios a las protestas puede explicar la importancia que ha adquirido la brecha económica, ya que en 2009 menos de la mitad de los encuestados (47%) en una investigación similar pensaba que la disparidad entre ricos y pobres constituía una fuente de conflicto importante.

Sin embargo, una lectura más detenida de los datos demuestra que la visión del “conflicto de clases” y de su relevancia depende del grupo demográfico, sin que en esta cuestión se hayan producido cambios significativos. Así, los jóvenes, las mujeres, los simpatizantes del partido Demócrata y los negros son quienes declaran percibir mayor desigualdad entre ricos y pobres, frente a los mayores, hombres, los de tendencia republicana y los blancos.

Ahora bien, el informe de Pew destaca que este cambio de percepción no significa que haya crecido el resentimiento contra la población con altos ingresos. Tampoco quiere decir que las medidas políticas para reducir la brecha entre ricos y pobres tengan mayor apoyo. De hecho, las actitudes hacia los ricos se mantienen sin cambios desde 2008. Por ejemplo, el 43% de los encuestados piensan que los altos ingresos se deben sobre todo “al trabajo duro, la ambición o la educación”, y un porcentaje similar (46%) estima que la riqueza de la clase alta se debe a contactos o es heredada.

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