Murray propone soluciones para la división social de EE.UU.

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Duración lectura: 2m. 3s.

En su polémico libro Coming Apart (ver artículo relacionado), Charles Murray sostiene que en la sociedad norteamericana se ha creado una honda fractura que es cultural antes que económica. Por un lado, la buena posición de los afortunados tiende a perpetuarse mediante la transmisión del aprecio por el trabajo y la educación, y la estabilidad familiar; por otro lado, los que nacen en ambientes donde impera lo contrario de todo eso, muy difícilmente logran escapar.

Juanto a elogios, Murray ha recibido muchas críticas: entre ellas, que no ofrece soluciones. Él mismo reconoce que así es, y alega que no hay medidas factibles que sirvan de mucho. El remedio sería un profundo cambio de la mentalidad general, y para eso no existen recetas.

Pero en un artículo para el New York Times, Murray propone cuatro ideas que podrían contribuir a que los menos favorecidos salieran más fácilmente de su situación.

La primera idea es suprimir las prácticas no remuneradas. Ser becario durante las vacaciones facilita obtener un buen puesto al terminar los estudios, pero solo los estudiantes de clase acomodada pueden permitirse hacer prácticas sin cobrar. Obligar a pagar el salario mínimo a los becarios igualaría las condiciones para todos.

Segundo, Murray propone no tener en cuenta el SAT (una especie de reválida nacional al final de la enseñanza secundaria) para las solicitudes de ingreso en la universidad, porque en ese examen obtienen mejores notas los que pagan escuelas o tutores para prepararlo. En vez del SAT, que es un examen general, habría hacer otros específicos para cada carrera.

La tercera idea es sustituir la discriminación positiva en función de la raza por otra según criterios socioeconómicos. Como dice Murray, hoy no tiene sentido dar preferencia al hijo de un abogado negro en vez de al hijo de un fontanero blanco.

La última es que en las ofertas de empleo no se exija poseer título de licenciado, sino las aptitudes necesarias para el puesto, comprobadas efectivamente. La razón, dice Murray, es que hoy ese grado académico tiene poco valor.

De todas formas, advierte Murray, con esas medidas no se conseguiría gran cosa. Pero tendrían un valor simbólico y quizá, al avivar la conciencia de la división social, abrieran la puerta a los cambios profundos que la aliviarían.

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