Thomas L. Friedman, que escribe desde Belfast para el New York Times (14-VI-95), destaca que el alto el fuego está favoreciendo la convivencia pacífica entre las dos comunidades norirlandesas.
Cinco años después del colapso del comunismo, Newsweek (3-IV-95) dedica un reportaje a explicar el panorama cultural de Europa del Este, donde los artistas han recuperado la libertad pero han perdido la seguridad económica.
En una entrevista publicada en Deutschland (febrero 1995), el presidente checo Václav Havel habla de la situación de los países salidos del comunismo. Recogemos algunos párrafos.
Los bosnios que no han querido hasta ahora alinearse con ninguno de los nacionalismos, ven ahora amenazado el sueño de un país multiétnico por la acción de los dirigentes musulmanes. Así ve la situación Rémy Ourdan, corresponsal de Le Monde (29-IX-94).
Entre 1989 y 1993, las inversiones directas en Europa del Este han ascendido a 20.000 millones de dólares, lo que apenas representa el 1% de los capitales invertidos en el mundo en ese periodo. Estas cifras, dadas en el Foro Universal de Crans-Montana (Suiza) por el ministro húngaro Bela Kadar, muestran que desde la caída del muro de Berlín no ha habido un cambio en la distribución de recursos en beneficio de los antiguos países comunistas. Los países más favorecidos por los capitales occidentales en estos cuatro años han sido Hungría (7.000 millones de dólares) y Rusia (6.800). A mucha distancia siguen la República Checa (2.000), Polonia (2.000), Rumania (800), Eslovaquia (400) y Bulgaria (200).
En diversos países de Europa Central y del Este, los ex comunistas siguen gobernando o han vuelto al poder, reciclados como partidos socialistas. Por lo general, el apoyo que encuentran no es debido a la ideología -también ellos han abandonado el marxismo- sino a su experiencia de gobierno y a su conocimiento de los mecanismos del poder.