Sin sus poderes, por primera vez, Lobezno es verdaderamente vulnerable. Después de una vida de dolor y angustia, sin rumbo y perdido en el mundo donde los X-Men son leyenda, su mentor Charles Xavier lo convence de asumir una última misión: proteger a una joven que será la única esperanza para la raza mutante.
Dos espías en la II Guerra Mundial que fingen ser un matrimonio: una buena historia, dos grandes actores para interpretarla, un director experimentado y un mal guion que la desaprovecha.
Tarzán vuelve a la selva para combatir a unos explotadores. Espectacular continuación de los clásicos relatos, devaluada por el tosco retrato del malo.
La tercera entrega de los X-Men en su versión “joven” es un film entretenido, sin más: la acumulación de superhéroes dándose de bofetadas siempre es resultona.
La mejor serie de superhéroes hasta hoy, con un protagonista con más drama que puñetazos, malos verosímiles que no se limitan a destrozar ciudades y personajes femeninos que no son meras comparsas.
Una versión de la historia de “Moby Dick” que, junto a espectaculares escenas de alta mar, ofrece tensión dramática en el conflicto entre el capitán y el primer oficial.