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Leal es el principio del final de La serie Divergente o, dicho de otra manera, la primera parte del último libro de la trilogía, y se centra en la huida de Tris y Cuatro para descubrir qué hay detrás de la famosa valla que separa su Chicago distópico del resto del mundo y conseguir detener una guerra entre facciones que parece inevitable.

La autora de la saga, Verónica Roth, reconoce que, al contrario que los libros anteriores, Leal está narrada a dos voces: a la visión de la protagonista, Tris Prior, se une la de su pareja, Cuatro. Es una moneda de doble cara, pues lo que gana la película en variedad lo pierde en liderazgo. Dicho de otra manera, en la reñida “batalla” de heroínas juveniles que se libra en la pantalla, Tris pierde aquí enteros frente a Katniss (la líder de Los Juegos del Hambre). Y esa es una de las razones por las que este tercer episodio queda algo descafeinado. La visión de Cuatro da cierto juego, pero en una saga de este tipo, que da para lo que da, más vale tener un protagonista fuerte que dos medianos.

También se acusa el carácter de película en dos partes, aunque aquí hay que reconocerle el mérito, frente a la parte homóloga de Los Juegos del Hambre, de un final bastante más trabajado. Un final que no cierra todas las puertas pero que, al menos, no tira del perezoso To be continued.

En cuanto a lo demás, la película –como el resto de la saga– tiene buen ritmo, entretiene, hay meritorias escenas de acción y sigue jugando bien con conceptos morales como la responsabilidad, la verdad, la coherencia, el perdón o el cariño a la familia, que dan un plus de valor a una saga que, de otra manera, resultaría muy plana.

En definitiva: buen cine juvenil de aventuras.

Ana Sánchez de la Nieta
@AnaSanchezNieta

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