Aunque parte de una peculiar visión de la religión, algo posmoderna, Armstrong se opone a los ateos de moda y a quienes sostienen que la creencia religiosa está hoy sumida en el descrédito.
Como de costumbre, Mankell mezcla una trama policíaca con asuntos de su vida personal. En esta ocasión, la trama no ofrece mucho interés y se estira inútilmente para luego quedar en muy poco.
La infructuosa excavación donde se suponía que estaban los restos de García Lorca ha revelado la inutilidad de una operación de propaganda política, mientras que siempre se podrá honrar al poeta que vive en sus versos.
Con La lira de Orfeo termina la Trilogía de Cornish, de la que también forman parte Ángeles rebeldes y Lo que arraiga en el hueso, del canadiense Robertson Davies.
Fue uno de los intelectuales más famosos de los años sesenta a ochenta, un antropólogo que quiso mostrar la superficialidad de las diferencias entre el hombre “civilizado” y el “primitivo”.
Alexandre Dumas, conocido y leído hasta hoy mismo por Los tres mosqueteros y El conde de Montecristo, escribió también algunas novelas cortas tan jugosas, directas y amenas como Los hermanos corsos.
Primera obra que publica el escritor turco después del premio Nobel de Literatura en 2006. Pamuk estira demasiado la historia con exhibiciones de virtuosismo estilístico.
Novela inédita en castellano que cuenta la vida de Iván Severiánich, experto en caballos, quien después de múltiples aventuras se dirige a un monasterio donde profesará como novicio.
Pereira Menaut, profesor de Derecho Constitucional, explica el origen y el desarrollo de los principales conceptos políticos y reflexiona sobre algunas cuestiones jurídicas y políticas de gran actualidad.
Waugh relata la trágica historia de la familia Wittgenstein, una de las más ricas e influyentes de la Europa de principios del XX, marcada por la enfermedad, el suicidio y el declive de una época.
Aunque no aparece en la encíclica Caritas in veritate, Benedicto trató no hace mucho un tema crucial: la codicia, raíz de eso que Juan Pablo II llamó “economicismo”.