El maestro japonés de la animación culmina su carrera con un precioso melodrama de aventuras sobre la vida del ingeniero aeronáutico que inventó el Mitsubishi Zero.
Cuatro personas que quieren suicidarse se encuentran en un mismo lugar. Película blanda y bienintencionada, que resulta agradable merced al buen trabajo de los actores.
El hotel descrito en la novela de Stefan Zweig es el escenario de un imaginativo juego, protagonizado por el dueño y un joven botones, y filmado con estética “naïf”.