La Asamblea Parlamentaria del Consejo de Europa ha decidido instar a los Estados miembros a mantener la "prohibición absoluta" de la eutanasia. La recomendación, aprobada por amplia mayoría el pasado 25 de junio, insiste sobre todo en que se garantice el acceso a los cuidados paliativos a todos los enfermos terminales.
Tras la creación de la oveja Dolly, tanto los gobiernos como la opinión pública y gran parte de la comunidad científica se apresuraron a rechazar la clonación reproductiva por "repugnante", "inaceptable desde el punto de vista ético" o, al menos, "innecesaria desde el punto de vista clínico" (ver servicio 34/97). El Consejo de Europa prohibió la clonación de seres humanos en un protocolo adicional al Convenio Europeo sobre Derechos Humanos y Bioética (ver servicios 49/97 y 161/97). Nadie estaba dispuesto a clonar seres humanos, pero el rechazo introdujo un nuevo término en el debate: la llamada clonación con fines terapéuticos.
La fecundación in vitro permite superar en algunos casos los problemas de infertilidad, pero a menudo se olvidan los imprevisibles efectos psicológicos en la pareja y las posibles disfunciones sexuales. Un artículo publicado en Salud entre todos (Sevilla, febrero 1999) alude a esta cuestión.
La prohibición de la fecundación heteróloga recién aprobada por los diputados italianos (ver servicio 83/99) fue calificada por algunos políticos como una "imposición de criterios morales" contraria a la laicidad del Estado. El profesor Ernesto Galli della Loggia, exponente del pensamiento liberal italiano, desmonta algunos de los tópicos contenidos en esas argumentaciones en un artículo publicado en Corriere della Sera (Milán, 30-V-99).
Ha provocado gran revuelo en Estados Unidos la decisión, tomada por la Universidad de Princeton, de contratar como catedrático de bioética al filósofo australiano Peter Singer, conocido por sus posturas sobre los derechos de los animales y el valor de la vida humana (ver servicio 96/98). Con este motivo, Sylvia Nasar hace una semblanza de Singer y recoge los argumentos de partidarios y críticos (New York Times, 10-IV-99).
A la industria farmacéutica le interesan más las enfermedades de los ricos que las de los pobres. Patrick Bishop, director de Médicos sin Fronteras de Gran Bretaña, sostiene en The Daily Telegraph (Londres, 24-III-99) que, para reducir las muertes en el Tercer Mundo, los gobiernos de los países desarrollados deberían incentivar la investigación en tratamientos contra las enfermedades tropicales.