Stephen Jay Gould dice en su último libro que no debería haber guerra entre ciencia y religión: los conflictos que se han dado carecen de verdadera base.
En un reciente artículo en el National Post (13 mayo 2000), Michael Ruse, profesor de filosofía y zoología en la Universidad de Guelph, sugiere liberar al evolucionismo del peso cuasi religioso que le rodea. El profesor Ruse, partidario de la teoría de la evolución y no cristiano, fue uno de los testigos llamados por la American Civil Liberties Union en un juicio con motivo de una ley que permitía explicar en las escuelas la enseñanza literal del Génesis sobre la creación.
Daniel Callahan, del Hastings Center, institución dedicada a la investigación en bioética, sostiene en un artículo publicado en International Herald Tribune (6 abril 2000) -resumen del original aparecido en The New England Journal of Medicine (2 marzo 2000)- que ante el final de la vida, es más importante cuidar que intentar curar.
En el quinto aniversario de la encíclica Evangelium vitae, Juan Pablo II pronunció un discurso ante la Academia Pontificia para la Vida (14 febrero 2000) en el que pide a las personas de buena voluntad que no acepten la idea de que las leyes que atentan contra la vida son inevitables.