EE.UU.: el apoyo al derecho al aborto desciende al 43%

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Según una encuesta del diario Los Angeles Times, la proporción de estadounidenses a favor del derecho al aborto ha bajado del 56% en 1991 al 43% actual. Sin embargo, la mayoría piensa que no debería establecerse una enmienda constitucional que lo prohibiera, porque cada uno debe tomar sus propias decisiones. Los autores destacan que lo que baja es el apoyo a la sentencia Roe v. Wade -que permite el aborto libre durante el primer trimestre del embarazo- y que aumentan los partidarios de introducir más restricciones.

El sondeo, realizado entre 2.071 estadounidenses a principios de junio, refleja la opinión ambivalente de muchos respecto del aborto. Así, más de la mitad de los encuestados piensa que el aborto debería ser ilegal en todos los casos o legal solo en caso de violación, incesto o peligro para la vida de la madre. El 85% sigue apoyando el aborto cuando corre peligro la vida de la mujer, pero el porcentaje baja al 54% cuando se invoca el riesgo para su “salud psíquica”.

Además, el 65% afirma que el aborto debería ser ilegal después de los tres primeros meses de embarazo. Lo que se interpreta como un rechazo al aborto por “dilatación y extracción”. Aunque el Congreso aprobó dos proyectos de ley para prohibirlo, Clinton los vetó (ver servicios 79/97 y 48/98). En este caso, la opinión de las mujeres es mayoritaria: el 72% está en contra del aborto después del primer trimestre, mientras que solo se opone el 58% de los hombres.

A pesar de la opinión favorable a las restricciones, algo más de las dos terceras partes piensa que, independientemente de sus convicciones, la decisión de practicar un aborto corresponde a la mujer. En este sentido, la encuesta destaca un resultado: entre los que piensan que el aborto es matar una vida (57%), más de la mitad aceptan que la mujer tenga derecho a abortar.

Según los autores, las opiniones individuales respecto del aborto “parecen contradictorias, pero en el fondo revelan que en muchas personas coexisten dos sentimientos enfrentados”. Susan Carroll, especialista del Center for American Women and Politics de la Universidad de Rutgers, añade que aunque a muchos no les importaría que el aborto fuera ilegal, la mayoría prefiere el principio “vive y deja vivir” (Los Angeles Times, 18-VI-2000).

Se trata de una ambivalencia en sentido estricto, tan difícil de interpretar que los políticos estadounidenses andan con pies de plomo cuando tratan del aborto. En su primera campaña, Clinton dio con la fórmula cuando dijo que promovería un aborto “seguro, legal y poco frecuente”. En realidad, el aborto sigue siendo más frecuente en EE.UU. que en otros países desarrollados, aunque ha descendido en los últimos años.

Ni Bush ni Gore, los candidatos presidenciales, han conseguido hasta ahora una fórmula para la mayoría. De hecho, dos terceras partes de los estadounidenses afirman no conocer la postura de los candidatos sobre el futuro del aborto. No obstante, Bush tiene cierta ventaja, ya que el 27% dijo que la oposición genérica de Bush al aborto es un aliciente para votarle. Mientras que solo el 18% votaría a Gore por el hecho de defender el aborto.

La encuesta concluye que la sentencia Roe v. Wade se ve como un obstáculo para imponer restricciones al aborto, que es la opinión con más adeptos. El apoyo al aborto libre en el primer trimestre se ha ido reduciendo con los años: 56% (1991), 46% (1996) y 43% actual. El director de la encuesta concluye que los movimientos pro-vida han cambiado de estrategia y han conseguido cambios en la opinión sobre el aborto. En lugar de pedir medidas drásticas, saben que el único camino para reducir el apoyo al aborto es presionar para incluir restricciones en la ley, como ya ha ocurrido en muchos Estados.

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