La remuneración media de los presidentes de las 40 empresas francesas más grandes cotizadas en Bolsa fue en 2005 el equivalente a 298 veces el salario mínimo. ¿Son tan geniales como para que tal ganancia esté justificada? Tanto en Francia como en otros países europeos (Alemania, Reino Unido, Suecia...) estos ingresos desorbitados siguen siendo motivo de polémica.