Portugal: la ley reconocerá el aborto a petición

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Duración lectura: 2m. 46s.

El primer ministro portugués, el socialista José Sócrates, ha anunciado la próxima presentación de una ley para permitir el aborto a petición durante las 10 primeras semanas de embarazo, después de que en el referéndum del 11 de febrero el “sí” triunfara con un 59,25% contra un 40,75% del “no”. Pero lo que ahora se discute son los términos en que se reconocerá la legalización, en los que están involucradas cuestiones como la objeción de conciencia, el periodo de reflexión de la mujer o las ayudas a las embarazadas.

Aunque, por la elevada abstención (56,39%), el referéndum no es jurídicamente vinculante, casi todos aceptan que el resultado legitima la aprobación parlamentaria de la ley, para la que el partido socialista dispone de suficiente mayoría. Después se necesita la promulgación por parte de Cavaco Silva, presidente de la República. No se prevé que la deniegue, aunque avisó: “Ahora es el momento del parlamento, todavía no llegó el momento del presidente”. Y promete valorar los documentos “con todo cuidado, con toda prudencia, teniendo en cuenta todos los aspectos de la cuestión”.

Cavaco previno que “en una materia tan delicada, que puede haber creado divisiones y rupturas en la sociedad portuguesa, hay que buscar soluciones equilibradas, sopesadas, que intenten suavizar y no aumentar esas divisiones. Hay que unir a la sociedad portuguesa y no dividirla todavía más”.

Los socialistas están siendo presionados por los comunistas y la extrema izquierda, que exigen, además de legislar con rapidez, garantizar el aborto en hospitales públicos, si es necesario impidiendo la objeción de conciencia de los médicos. Por su parte, los que defendieron el “no” exigen que se cumpla, como se prometió en la campaña, que haya una “consulta obligatoria” para un “consentimiento informado”.

A esta pretensión ya contestó Alberto Martins, líder parlamentario de los socialistas: no habrá “consulta obligatoria”, pues eso pondría en riesgo “la libre decisión autónoma” de la mujer, pero habrá un tiempo obligatorio de reflexión, necesariamente corto.

A su vez, los grupos provida están pidiendo que, si se trata de respetar la libertad de la mujer, el Estado ayude a las embarazadas con dificultades, de modo que ninguna se vea impulsada a abortar por problemas económicos. João Paulo Malta, de la plataforma “Não Obrigada”, ha propuesto que se dé una subvención pública a cada madre que desee tener a su hijo, por el mismo importe que el Estado va gastarse en financiar cada aborto. El ministro de Salud se mostró dispuesto a estudiar la propuesta.

Entre el sector médico tampoco hay entusiasmo. Según el diario “Público”, dos de los más grandes grupos privados de salud -“José de Mello” y “Espírito Santo”- han anunciado que van a rechazar hacer el aborto a petición dentro de las diez primeras semanas.

Mientras tanto, el presidente de la Orden de Médicos, Pedro Nunes, viene recordando que el médico tiene derecho a rehusar la práctica de un acto de su profesión si eso colisiona con su conciencia. Por eso reconoce que “es posible que aumente el número de médicos objetores de conciencia”.

ACEPRENSA