En Pakistán y Bangladesh los fundamentalistas islámicos recurren a manifestaciones violentas para amedrentar a los cristianos y a los musulmanes que se les oponen.
La cristiana paquistaní Asia Bibi, condenada a muerte acusada de blasfemia contra Mahoma, hace un llamamiento a la comunidad internacional a través de un libro de la periodista francesa Anne-Isabelle Tollet.
La pretensión de China de participar en la gobernanza mundial contrasta con el avasallamiento de la libertad religiosa, intromisión típica de un régimen comunista.
La desaparición en el gobierno de Pakistán del Ministerio para las minorías religiosas no presagia nada bueno para el respeto de la libertad religiosa de los cristianos.
El gobierno comunista de Vietnam sigue intentando controlar las actividades religiosas de la Iglesia católica, con detenciones e infiltración en el clero.
La Santa Sede no renuncia a elegir con libertad a los obispos chinos, a pesar de que los últimos movimientos de Pekín indican un alejamiento de la línea conciliadora.
Las últimas decisiones del gobierno paquistaní muestran su temor a proteger la libertad religiosa de las minorías frente al acoso de los fundamentalistas islámicos.