Vietnam: tras los pasos de la intolerancia religiosa china

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A pesar de que el caso de Vietnam no recibe tanta atención mediática como el de China, el Partido Comunista vietnamita –partido único– intenta controlar también las actividades de las distintas confesiones cristianas, especialmente la católica. Detenciones sistemáticas, infiltración en el clero, censura informativa… la única diferencia con respecto al gigante asiático es que el Partido Comunista vietnamita no ha conseguido consolidar aún una iglesia estatal paralela.

Los católicos son 6,1 millones, lo que representa el 6,7% de la población de Vietnam. El país cuenta con 3.500 sacerdotes y las vocaciones son abundantes: 2.186 seminaristas en 2009. Durante su pontificado, Benedicto XVI ha nombrado a doce obispos, tras laboriosas negociaciones con el gobierno. Todos ellos son vietnamitas y fieles a Roma.

Control sobre las minorías étnicas

El último golpe de efecto por parte de los dirigentes comunistas ha sido la detención de Monseñor Hoang Duc Oanh, obispo de la diócesis de Kontum. No se trata de un obispo ni de una diócesis cualquiera: hace dos años, durante la celebración de la Jornada Mundial de las Misiones, Monseñor Hoang Duc se congratulaba de que, solo en su circunscripción, se habían convertido al catolicismo más de 30.000 personas en un año. Además, se estaban preparando para la conversión otros 20.000, procedentes de las minorías étnicas que habitan las zonas montañosas, a quienes el Partido Comunista somete a una especial persecución religiosa.

La diócesis de Kontum acumula una gran parte de los miembros de las principales minorías étnicas, entre las que en los últimos años se han expandido espectacularmente distintas iglesias protestantes independientes –“iglesias domésticas” o “house churches”–, mal vistas por el gobierno comunista local.

Un informe publicado el pasado 30 de marzo por Human Rights Watch (HRW) se hacía eco de la intolerable persecución a la que están siendo sometidos los habitantes de estas zonas montañosas, los llamados “montagnards”. De acuerdo con este informe, solo en 2010 fueron arrestados más de 70 montagnards por motivos religiosos; desde 2001 en torno a 25 personas han muerto en las cárceles o durante las detenciones. HRW denuncia además que se sigue forzando a muchos montagnards –mediante métodos “muy persuasivos”– a apostatar de su fe.

Apariencia de libertad

Con todo, el gobierno comunista alardea de tolerancia religiosa, y parece que ha conseguido engañar a algunos. En 2004, el Departamento de Estado de EE.UU. unidos incluyó a Vietnam en la lista de los países que más claramente infringían el derecho a la libertad religiosa. Sin embargo, dos años más tarde decidió retirarlo de la lista. Entre medias, los dirigentes comunistas habían aprobado, en 2005, una ley que prohibía expresamente el uso de la coacción para forzar a los montagnards a renunciar a su fe.

La decisión del gobierno estadounidense de retirar a Vietnam de la lista fue criticada por la USCIRF, la comisión estatal norteamericana para el estudio de la libertad religiosa en todo el mundo. En 2009 HRW pidió al gobierno que volviera a incluir a Vietnam entre los “países de especial preocupación”, después de que fueran arrestados el abogado católico Le Quoc Quan y el doctor Pham Hong Son.

Ambos habían acudido al proceso ante el Tribunal Popular que juzgaba a otro famoso católico, el también abogado y activista de la libertad religiosa Cu Huy Ha Vu, que había pedido el fin del sistema unipartidista.

La legislación vietnamita acerca de la libertad religiosa es pretendidamente ambigua: por un lado reconoce en teoría este derecho fundamental, pero por otro condena cualquier acto religioso que menoscabe “la paz, la independencia o la unidad del país”. Quizás sea el deseo de independencia lo que ha llevado al gobierno a prohibir la evangelización a misioneros extranjeros.

Otro ejemplo de la flexible aplicación del principio de “paz, independencia y unidad” es el de los activistas católicos que fueron detenidos en 2007 por “hacer propaganda contra el Estado”.

Fatherland Front, el instrumento de control religioso

Además de los medios violentos, que hacen demasiado ruido y podrían atraer la atención de os observadores internacionales, el gobierno de Vietnam cuenta con el Fatherland Front, un instrumento típicamente comunista: una mezcla de agrupación social, sindicato y organismo político que reúne a una amalgama de grupos pequeños. Por su carácter de base, representa la “cara democrática” del régimen. Eso sí, todo estrechamente ligado al Partido Comunista oficial.

El Fatherland Front goza de unas especiales prebendas otorgadas por la Constitución y por posteriores leyes. Se encarga, por ejemplo, de “supervisar” la acción del Partido. Además, de hecho aunque no de derecho, para poder presentarse a cualquier elección es requisito indispensable estar inscrito en la organización.

Otra atribución del Fatherland Front son los asuntos religiosos. Tiene la última decisión sobre qué grupos o confesiones son admitidas oficialmente y cuáles no. También se encarga de las sanciones.

Todos los indicios apuntan a que el Fatherland Front también está detrás de los llamados state priests (sacerdotes del estado): algunos presbíteros declaradamente pro-comunistas que hacen propaganda del régimen desde sus púlpitos. Algo que muchos ven como la variante vietnamita de la iglesia nacional china. De hecho ya se ha creado un organismo oficial, el Comité para la Solidaridad Católica, que sin muchos tapujos alienta la separación formal con Roma.

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