La crisis de Ucrania es también una crisis de las relaciones EEUU-Rusia, en la que ambas partes consideran que la otra ha defraudado sus expectativas por motivos egoístas.
Experto en relaciones internacionales, Kaplan defiende el realismo político y cree que es un error pensar que las divisiones geográficas han sido superadas en el mundo actual.
Hay que configurar espacios políticos e instituciones transnacionales, capaces de hacer frente a los riesgos sistémicos con que se enfrenta la humanidad.
El ex consejero de seguridad nacional norteamericano propone incorporar a Rusia y Turquía a Occidente para fortalecer este conjunto geopolítico y dar mayor estabilidad a Asia.
Zbigniew Brzezinski, ex consejero de seguridad nacional norteamericano, hace una propuesta ambiciosa: incorporar progresivamente a Rusia y Turquía a Occidente.
El poderío económico, la fuerza militar, la demografía, el territorio, han sido factores decisivos para convertirse en una potencia en las relaciones internacionales. Pero en el siglo XXI hay nuevos factores que determinan la capacidad de influir en el mundo.
Frente al modelo basado en las organizaciones internacionales y el multilateralismo, Friedman cree que EE.UU. debe combinar la defensa de sus valores e intereses en su política exterior.
Es posible poner fin a un largo conflicto internacional cuando los adversarios encuentran puntos comunes de entendimiento, afirma Charles Kupchan en un reciente estudio de historia comparada.
La OTAN ha aprobado en Lisboa su nuevo concepto estratégico, en el que no se señala a ningún país como enemigo, pero sí se identifican las amenazas y retos que tiene que afrontar la Alianza.
Samuel Huntington predijo que la mayor fuente de conflictos internacionales en el siglo XXI sería el choque de civilizaciones. Dominique Moïsi, reconocido analista francés en el campo de las relaciones internacionales, prefiere hablar de un choque de emociones, identificadas como la esperanza, la humillación y el miedo.
En este análisis de las relaciones internacionales actuales, Kagan propone una liga mundial de las democracias, no limitada a América y Europa, que ensanche el espacio del “mundo libre”.
En este libro, profusamente documentado, se analizan ocho décadas de la historia de Turquía en su camino hacia Europa desde la proclamación de la República en 1923 hasta el comienzo de las negociaciones con la UE en 2005.