Las primeras fricciones de la Administración Biden con China plantean la cuestión de si las dos superpotencias están abocadas a la confrontación o a la cooperación.
La OTAN, creada para un mundo que ya no existe, se replantea su sentido. El secretario general Stoltenberg le ve como el único contrapeso posible al poder tecnológico, económico y militar de China.
Aunque la pandemia ha puesto en claro las deficiencias de la globalización, intensificar la cooperación internacional es clave para salir de la crisis.
Para la historiadora de La Sorbona, Rusia no ha podido superar sus deficiencias democráticas debido al peso que todavía tiene la mentalidad soviética en las instituciones.
La reciente cumbre de la Alianza Atlántica ha mostrado que, para Estados Unidos, lo importante ya no son las convicciones ideológicas, sino el equilibrio de poder y el reparto de esferas de influencia entre las grandes potencias.