Aunque el encarecimiento de las tasas y el aumento de la deuda han extendido una sensación de alarma, la Universidad en EE.UU. sigue siendo accesible gracias a amplios programas de ayudas.
Los planes de estudio de varias universidades norteamericanas se están llenando de luces rojas que avisan a los estudiantes de contenidos “potencialmente traumáticos”.
En EE.UU. las minorías afroamericana e hispana acceden cada vez más a la universidad, pero su tasa de graduación sigue siendo bastante inferior a la de los blancos.
Algunos casos recientes del Reino Unido y Estados Unidos ponen de manifiesto que la libertad para debatir en la universidad incomoda a quienes aceptan sin fisuras el progresismo establecido.
Para financiar la Universidad en España, se propone más gasto público y unas tasas variables en función de la renta familiar y del rendimiento académico.
La obsesión por el liderazgo, común entre las universidades de élite norteamericanas, minusvalora otras cualidades igual de necesarias para una sociedad.
La experiencia ha enfriado el entusiasmo por los cursos masivos por Internet, que no están cumpliendo las expectativas. Sin embargo, en África parecen saber sacarles mayor partido.
Tras la caída del comunismo o del “apartheid”, nuevas universidades privadas ayudaron a absorber un rápido crecimiento de alumnos, pero ahora tienen dificultades para sostenerse.