Historia impactante y devastadora, aunque también catártica, de las que se agradece disponer sólo de la información justa antes de ver la película. Mildred Hayes, una mujer madura, conduce a diario por una vieja carretera sin apenas tránsito de Misuri. Tres grandes vallas publicitarias destartaladas le sugieren una idea: insertar tres incendiarias frases que van a revolucionar a la población, poniendo en jaque a los agentes de la comisaría local, y a su sheriff, Bill Willoughby, que padece una enfermedad terminal.

El británico de origen irlandés Martin McDonagh da un paso hacia la madurez tras su prometedor debut en el largo con Escondidos en Brujas. De nuevo director y guionista, sigue indagando en lo que mueve a las personas; y aunque no renuncia al humor negro, el acento es más dramático y terrible, pues aborda cómo las personas encajan las tragedias.

Aquí, un suceso familiar terrible ha convertido a Mildred en un hervidero de odio y desconfianza, veneno que afecta también a sus seres queridos. Y está la enfermedad del sheriff, incomprensible humanamente, por su hogar feliz; o la rabia del racista y violento agente Jason Dixon, asfixiado por la sombra de su dominante madre anciana, a la que debe cuidar. Hay una especie de agotamiento y desesperanza ante las decepciones que producen las personas, y aunque en el fondo late la idea de que solo el amor nos redime y nos da la paz, su interiorización, se nos viene a decir, supone un camino largo y tortuoso, que no siempre se recorre con acierto.

Sorprende la solidez de la trama de McDonagh, que huye de lo previsible. La línea argumental principal, que nunca se pierde, sirve además para presentar una amplísima galería de tipos humanos, bien descritos con pocos rasgos. La película merecería un premio a su reparto: todos los actores, aun los que tienen roles pequeños, están sobresalientes. Frances McDormand es la mujer que parece una roca, aunque está rota; Woody Harrelson, que mejora con el paso de los años, interpreta a un sheriff lleno de humanidad, capaz de una decisión terrible; Sam Rockwell atrapa a quien podía ser un buen detective, y está cayendo en el abismo; e igualmente lo bordan, aunque tengan poca presencia en pantalla, Peter Dinklage, John Hawkes, Lucas Hedges, Zeljko Ivanek, Abbie Cornish…

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