La película que representará a Francia en los Oscar habla de la fe a través de la trágica experiencia de unos monjes en un pueblo de la montaña argelina.
Ganadora en el festival de San Sebastián, esta discreta película de Peter Mullan es un drama inverosímil con una episódica fobia al catolicismo llamativa por su virulencia.
Un padre separado, con dos hijos pequeños, intenta recomponer su vida cuando le diagnostican una enfermedad terminal. Película a veces brillante y a veces sórdida, que toca demasiados temas y está falta de unidad.