Con motivo del viaje de Benedicto XVI a Camerún y Angola no podía faltar la pregunta ya tradicional de por qué la Iglesia no promueve los preservativos para luchar contra el SIDA en África.
En los últimos meses se han publicado numerosos libros sobre las relaciones entre fe y razón, como ¿Dios existe?, que recoge el debate entre Benedicto XVI y el filósofo italiano Paolo Flores D’Arcais; Dios salve a la razón, un ensayo en el que diversos intelectuales reflexionan sobre la conferencia del Papa en Ratisbona; La fe es razonable, del teólogo americano Scott Hahn, y Buenas Noticias, sobre la forma de comunicar la fe personal.
El arzobispo de París explica la mano tendida por el Papa a los lefebvrianos como un intento de reconducirlos a la unidad, que no está exento de condiciones.
Luis Romera ofrece un manual de Teología Natural en el que incorpora, además de las explicaciones clásicas, las aportaciones de la antropología personalista del siglo XX, especialmente de Buber, Lèvinas y Guardini.
Contra el deseo de sectores radicales, el nuevo presidente no desmantela ni debilita la oficina creada por su predecesor para financiar actividades benéficas de organizaciones religiosas.
Las críticas a Benedicto XVI por haber levantado la excomunión al obispo lefebvriano Williamson, que ha negado el holocausto de los judíos, son muchas y sonoras, pero no unánimes.
Después de la muerte de Mao, en China se dio una tolerancia creciente del fenómeno religioso, pero el régimen sigue considerando que la religión es un fenómeno que debe ser controlado por el Estado.
Antes de levantar la excomunión a los obispos lefebvrianos, Benedicto XVI ordenó cambiar una oración por los judíos que figuraba en el misal antiguo, para evitar el riesgo de ofenderles.
La voluntad de Benedicto XVI de quitar obstáculos al retorno de los tradicionalistas se manifestó también en 2007 al zanjar con una solución pluralista una querella litúrgica, de la que habían hecho bandera los seguidores de Lefebvre.