El tercer milenio de la era cristiana debe ser el de la evangelización de Asia, así como el primero lo fue de Europa y el segundo de América y África. Juan Pablo II propuso este ideal durante su estancia en Filipinas, Papúa-Nueva Guinea, Australia y Sri Lanka.
Madre y Maestra (Madrid, noviembre 1994) publica un informe sobre la situación de la Iglesia en Kazajstán, república ex soviética del Asia central donde vive una minoría importante de católicos.