Mariano Artigas

9.Oct.1996
Los fundadores de la ciencia moderna investigaban la naturaleza movidos por la convicción de que, habiendo sido creada por Dios, había de estar regida por leyes que reflejaran el designio de su autor. Más tarde vino una época agnóstica o atea, que creyó en el principio "a más ciencia, menos religión". Pero la cosmovisión científica actual suigiere que el universo está atravesado en su interior por una racionalidad que debe remitir a una inteligencia personal. Este es el tema desarrollado por Mariano Artigas en la lección inaugural del presente curso académico en la Universidad de Navarra, de la que ofrecemos una versión abreviada.