La concesión del premio Nobel de la Paz a Médicos sin Fronteras (MSF) ha llevado a decir que quedaba así consagrado el "derecho de injerencia" por parte de la acción humanitaria. Philippe Biberson y Rony Brauman, presidente actual y ex presidente de MSF, respectivamente, han salido al paso de lo que califican de "eslogan engañoso" en un artículo publicado en Le Monde (23-X-99).
Berthel Haarder y Charles Goerens, miembros de la subcomisión de derechos humanos del Parlamento Europeo, advierten contra las consecuencias que puede traer ampliar el concepto de derecho humano a metas económicas y sociales, que no siempre se pueden garantizar (International Herald Tribune, 26-XI-98).
El Tribunal Penal Internacional supone una importante restricción del principio de no injerencia. Pero las limitaciones aprobadas permitirán evadir, en algunos casos, la jurisdicción del Tribunal.
Se espera que la Convención sobre los Derechos del Niño contribuya a mejorar la situación de los niños en todo el mundo. Pero muchos temen que, de hecho, la aplicación se traduzca en un debilitamiento de la familia.